No era sino un martes, lo que tenia,
Era un pedazo de billete de lotería disfrazado de ilusión;
En donde una tarde era un suspenso y dos letanías,
Y la mañana siguiente, una luna excitada, gritando de la emoción.
Eran tres hijos, y una esposa;
Era un rayo de nostalgia y dos besos de un filibustero dolor.
Era un sol emancipado, y una luna buscando divorcio de la caída que se le acorta:
Era un pobre diablo, disfrazado de un antónimo color.
Era no comprarle la comida a los hijos, para poder jugar,
Eran mil semanas, y diez generaciones en el mismo refrán,
Era otra noche en que se perdía,
Era otro día sin terminar.
Pues de la misma forma, en que pobre se nacía;
Era pobre primero en su mente, y este era su final.










