El bar se divide en tres partes, el cantinero, el licor y el público. La barra del bar es un valle, a veces una colina y otras, muy pocas o muy esporádicas, la barra del bar es una cama, sin almohadas, sin sueños… sin Ángeles de la guarda… solo una cama, como las de los pobres de Angola, como la de los pobres de Honduras, como la de los pobres de cualquier país de cualquier planeta.
El bar tiene sus ruidos y sus silencios, sus gritos y sus meditaciones, el bar es santuario y bóveda, es paraíso e infierno, es el fin de la rutina o el comienzo de costumbres. El cantinero es DIOS o es ella o es el…. O no es alguien, quizás solo un cantinero… quizás solo el vertedor de placer… el dosificador de odios, el borrador de memorias… quizás es solo tu, buscando otro cantinero con el cual hablar.
El publico del bar eres tu y son ellos, el publico del bar es la música y el retrete mal oliente… es el piso con manchas, las paredes frías y viejas de tanto andar… el publico del bar es la vida de los que dejan sus huellas en el, es la memoria de todo aquel que, no quiere olvidar.
El bar se divide en tres partes, cada una se divide en otras tantas… el bar es el mundo del que, absorto en el deseo, la desesperación, la alegría o la tristeza… decide habitar en el… quizás solo un tiempo, quizás sin sacar raíces… quizás con el miedo floreciéndole en los poros… quizás huyendo de las consecuencias….
Es un viejo sin ciudad y sin familia, es un viejo con dinero y con familia, es una mujer con marido y sin alegría… es un hombre con familia y sin licor… es un adolescente queriendo ser aquel hombre, es una mujer, buscando a aquel hombre… es un escenario con muchos actores y poco publico, porque el publico somos nosotros mismos.






